domingo, 4 de diciembre de 2016

Dar la vuelta a la clase

Sigo creyendo que dar la vuelta a la clase (total o parcialmente) es una buenísima opción para el aprendizaje de las matemáticas. Me gusta mucho la forma abierta, clara y sencilla en la que que lo exponen Jonathan Bergmann y Aaron Sams en su libro "Dale la vuelta a tu clase".

En estos días volveré sobre él para aclarar las cuestiones que aún necesito concretar, pero tengo claro que nuestra misión en el aula es de acompañamiento. Se producen aprendizajes más profundos y duraderos cuando ellos hacen y preguntan aquello que no entienden, y no cuando nosotros les contamos todo lo que van a necesitar, con pelos y señales, antes aún de que sepan que lo necesitan.

No creo que haya que cambiar el objetivo fundamental, que en mi caso es activar el pensamiento abstracto, fomentar el gusto por él y eliminar los miedos y bloqueos que muchos alumnos y alumnas tienen frente a las matemáticas. Para conseguirlo, ¿qué mejor manera que estar a su lado cuando empiecen a pensar en cosas difíciles? Estar ahí para poder hacerles las preguntas adecuadas que les lleven a dar con la respuesta, que les permitan construir los caminos del razonamiento lógico-matemático. Acompañarles en el camino para que sean ellos los que lleguen a las soluciones.

Dar la vuelta a la clase nos brinda una oportunidad maravillosa de ser acompañantes durante más tiempo en el aula. Poder sacar la parte expositiva del aula y ganar ese tiempo para que los alumnos y alumnas trabajen y piensen (unas veces en grupo y otras individualmente) nos permite atenderlos mejor. La atención es más individualizada, por lo que podemos atender mejor la diversidad del aula. También hay un mayor acercamiento a cada uno de ellos, que nos ayuda a saber cómo están emocionalmente.

En cuanto a la parte expositiva, más teórica, que enviamos a casa en forma de vídeos, presentaciones, apuntes, ejercicios resueltos..., esto también tiene muchas ventajas en matemáticas. Atendemos, de nuevo, mejor la diversidad, porque cada alumno o alumna utilizará los recursos según sus necesidades. Además, cuando en sus familias quieran ayudarlos a comprender algún concepto, tendrán a su disposición esos mismos recursos. No se producirá el consabido desencuentro familiar "¡mi profe lo hace de otra manera, no nos lo han enseñado así!".

Los retos a los que me voy a enfrentar ahora son complicados:

Primero tengo que determinar bien qué necesito para crear mis propios vídeo tutoriales. Ya llevo tiempo haciéndolos y creo que es uno de los materiales más útiles para los alumnos y alumnas. Tengo una tableta y un lápiz digital que manejo ya con bastante soltura, he conseguido un programa adecuado para escribir con ellos y he encontrado también un programa de captura de pantalla que se adapta a mis necesidades y es gratuito. Tengo también un micrófono para locutar los tutoriales, pero no consigo la calidad adecuada. En el libro de Bergmann y Sams dicen haber encontrado uno adecuado, pero no mencionan cuál. Intentaré ponerme en contacto con ellos.

La parte referente al alojamiento web está resuelta, porque tenemos un aula virtual en el que poder ir colgando todos los recursos. 

Es fundamental disponer de tiempo para preparar todos estos materiales. Esta parte es la más complicada, porque en nuestro país el trabajo que el docente realiza en casa no está en absoluto reconocido ni recompensado por las administraciones.

Hay que resolver el problema de "la brecha digital": los alumnos y alumnas que no tengan la posibilidad de acceder al aula virtual desde su casa deben tener una alternativa en el instituto que no suponga una desventaja frente al resto.

Por último, es muy importante informar bien a las familias del cambio de modelo metodológico que se va a realizar, para que no lo vivan como una improvisación o un experimento. Deben saber que es algo reflexionado y que se hace por un motivo. La falta de información crea desconfianza y nerviosismo, y éstos se transmiten también a los alumnos y alumnas. Es importante tener una comunicación fluida y continua con las familias.

Por todo esto, hay que hacer una buena preparación antes de dar, definitivamente, la vuelta a la clase.